No ha dormido en toda la noche pensando en todos sus problemas sin solución, enmieles de cosas que nunca sucederán, en deseos sin cumplir y en sueños que no se atreve ni a soñarlos.
Se mira en el espejo con gesto cansado y sus ojos se llenaron de lágrimas, pero aún así no dejó caer ninguna.
Llegó al trabajo como todos los días y un compañero se acerca a él:
- Te he notado distante, ¿ te ocurre algo?
No sabía que responder, se quedo callado y después de unos segundos levanto la vista, sonrió y con voz firme dijo:
- Nada.
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