sábado, 9 de febrero de 2013

Con el tiempo me he vuelto fría, calculadora y quizás infeliz.  Te das cuenta de que no puedes confiar en nadie, que a quien más quieres es al que más llegas a odiar.

R

No ha dormido en toda la noche pensando en todos sus problemas sin solución, enmieles de cosas que nunca sucederán, en deseos sin cumplir y en sueños que no se atreve ni a soñarlos.
Se mira en el espejo con gesto cansado y sus ojos se llenaron de lágrimas, pero aún así no dejó caer ninguna.
Llegó al trabajo como todos los días y un compañero se acerca a él:
- Te he notado distante, ¿ te ocurre algo?
No sabía que responder, se quedo callado y después de unos segundos levanto la vista, sonrió y con voz firme dijo:
- Nada.